Nazareno es un adolescente de 14 años que vive en el paraje “Agua del Capataz”, a 30 kilómetros del radio urbano de Punta del Agua, distrito del sur de San Rafael, Mendoza, donde residen alrededor de 2.000 habitantes. Las rutas de acceso son de tierra y resultan de difícil tránsito, lo que complica la llegada a los servicios básicos.
Durante la pandemia, Nazareno se hizo conocido por recorrer 30 kilómetros a caballo para retirar las tareas escolares. Hoy continúa enfrentando desafíos para estudiar, ya que en la actualidad no existen medios de transporte que lo trasladen desde su casa hasta la escuela primaria o secundaria del pueblo. Por esa razón, permanece durante la época escolar en el “Centro Misional Villa Angélica”, un hogar que alberga a los hijos de los puesteros para que puedan continuar sus estudios.
Sin embargo, no todas las carencias se vinculan al acceso educativo. Jugar, una actividad fundamental para el desarrollo de los niños, también se ve condicionado por la falta de recursos. En el hogar donde reside Nazareno y en la escuela secundaria no hay pelotas para practicar deportes.
La creatividad del adolescente lo llevó a fabricar una con cámaras de moto. “No tenía pelota para jugar”, relató. Una prima le regaló una cámara y otra la encontró tirada; por las noches fue dándole forma hasta coserla con hilo negro. Cuando la mostró a sus amigos, de inmediato la probaron. “Hay que jugar”, dijeron, y lo hicieron hasta que la improvisada pelota se rajó. Entonces, Nazareno volvió a coserla y el juego continuó.
Este gesto, más allá del ingenio y la voluntad de un niño que quiere seguir jugando, revela una realidad preocupante: la ausencia de algo tan básico como una pelota en un hogar y en una escuela.
Diego Armando Maradona dijo alguna vez: “La pelota no se mancha”. Hoy, desde Punta del Agua, podemos agregar que la niñez tampoco debe mancharse con la falta de oportunidades.
Se hace un llamado a la solidaridad de la comunidad y de las organizaciones para que los chicos de Punta del Agua puedan contar con pelotas y seguir disfrutando del juego, que es parte esencial de crecer.
Fuente:La Huella información Diario Digita