La Escuela 1-244 “Joaquín Víctor González” celebró su 100° aniversario con un emotivo acto que reunió a autoridades, directivos, docentes, ex docentes, alumnos, ex alumnos y miembros de la comunidad educativa, en una jornada marcada por el recuerdo, el reconocimiento y la proyección hacia el futuro.
Durante la conmemoración, el intendente de General Alvear, Alejandro Molero, destacó el valor simbólico y humano de la institución, subrayando que el verdadero significado del aniversario no se encuentra únicamente en las distinciones entregadas, sino en las vivencias que la escuela ha dejado en generaciones enteras.
“Sin lugar a dudas que los reconocimientos, las plaquetas, los diplomas, cada una de las ofrendas que hoy hemos acercado a las escuelas tienen un valor, pero creo que el valor más significativo es el que uno se lleva al entrar por esa gran puerta y empezar a charlar con ex docentes, ex directivos y fundamentalmente ex alumnos”, expresó.
Molero remarcó la fuerza de las anécdotas compartidas por quienes pasaron por la institución a lo largo de las décadas: “Me decían: intendente, yo hace 60 años vine a esta escuela, yo hace 40… y cada historia tenía que ver con las vivencias, con ese aprendizaje que recibimos desde edad muy temprana en lugares como estos”.
En su discurso, también puso en valor el rol social y afectivo de la escuela rural: “En estos lugares se respira amor, se respira cariño, se respira vocación. Las anécdotas que desde niños abrazamos nos acompañan por el resto de nuestras vidas”.
El jefe comunal agradeció a quienes formaron parte de los 100 años de historia de la institución, especialmente a los pioneros y a las familias que sostuvieron la educación en la ruralidad. En ese sentido, recordó el esfuerzo de quienes donaron tierras y trabajaron para garantizar la continuidad educativa en la zona.
Molero también hizo referencia a los cambios en la matrícula escolar a lo largo del tiempo: “Antes éramos más de 100 alumnos en la escuela, hoy son 19 alumnos. 19 alumnos que merecen que el Estado esté presente, que los docentes sigan teniendo ese mismo cariño y enorme vocación”.
Finalmente, convocó a la comunidad a sostener el legado educativo: “Que estos 100 años nos den el impulso, la fuerza y la visión de seguir construyendo oportunidades con la misma entrega de quienes forjaron la historia de esta escuela”.
Una escuela que construye comunidad
Por su parte, el director de la institución, Hugo Martínez, brindó un discurso cargado de sensibilidad y reflexión, en el que destacó el valor de la educación pública y el rol social de la escuela a lo largo de un siglo.
“Hoy celebramos mucho más que 100 años de existencia. Celebramos un siglo de educación, de comunidad y de esperanza”, expresó, al tiempo que definió a la escuela como un espacio donde “se aprendió a leer, a pensar, a convivir y a soñar”.
Martínez remarcó que el verdadero valor de una institución educativa no se mide en el tiempo transcurrido, sino en las vidas que transforma. “Cada uno de estos 100 años está hecho de miles de gestos cotidianos: docentes que despertaron vocaciones, familias que confiaron en la educación y estudiantes que descubrieron sus capacidades”.
En su mensaje, también defendió el rol de la educación pública como un pilar de igualdad social: “Representa una de las mayores conquistas de nuestra sociedad. Es la expresión de una comunidad que entiende que el conocimiento no puede ser un privilegio, sino un derecho”.
El director destacó además el carácter humano de la institución: “Aquí nadie es un número. Cada estudiante tiene un nombre, una historia y un proyecto que merece ser acompañado”.
Asimismo, subrayó la importancia del vínculo entre escuela, familia y comunidad en el ámbito rural, donde la cercanía fortalece el sentido de pertenencia y el trabajo conjunto.
Educación, identidad y futuro
Martínez también reflexionó sobre los desafíos actuales, en un contexto atravesado por cambios tecnológicos y sociales: “Vivimos tiempos de cambios acelerados, pero la escuela sigue siendo el lugar donde aprendemos a pensar críticamente, a convivir y a construir ciudadanía”.
En ese sentido, definió a la institución como un “semillero”, donde cada estudiante encuentra las condiciones para crecer y proyectar su futuro. “Educar es sembrar confianza, curiosidad, esfuerzo y esperanza”, afirmó.
El director agradeció a todos los que hicieron posible la historia de la escuela: fundadores, directivos, docentes, personal no docente, familias y estudiantes. “Ustedes son la razón de ser de todo nuestro trabajo”, expresó dirigiéndose a los alumnos.
Finalmente, cerró su mensaje con una mirada hacia adelante: “Este centenario no es solo una celebración del pasado, es un compromiso con el futuro. Una escuela centenaria no vive de sus recuerdos, vive de su capacidad de seguir siendo necesaria”.
Un siglo de historia compartida
El acto por el 100° aniversario de la Escuela 1-244 “Joaquín Víctor González” se convirtió en un encuentro intergeneracional, donde la memoria colectiva y el presente educativo se entrelazaron en un mismo sentimiento de pertenencia.
Entre emociones, recuerdos y reconocimientos, la comunidad reafirmó el valor de la educación pública como motor de igualdad y desarrollo, destacando el rol fundamental que la institución ha cumplido durante un siglo en la formación de generaciones de estudiantes del ámbito rural.
El aniversario no solo celebró el pasado, sino que también renovó el compromiso de seguir construyendo futuro desde las aulas, con la convicción de que la educación continúa siendo la base de una sociedad más justa y con más oportunidades para todos.
